Aunque muchas mujeres en período de lactancia tienden a relacionarlo, la repentina caída del pelo tras el parto no está relacionada con la lactancia.

Esta caída, considerable y precipitada, es temporal y se conoce científicamente con el nombre de efluvio telógeno.

 

Causas del efluvio telógeno

 

El efluvio telógeno sucede cuando el pelo en fase de crecimiento (anágena) salta bruscamente a su fase de caída (telógena).

Una disfunción del proceso de crecimiento del cabello, muy normal entre mujeres jóvenes y madres recientes.

Durante el embarazo, la fase natural de caída del pelo (telógena) se detiene, por el elevado nivel de progesterona que producimos, consiguiendo que luzcamos un pelo fuerte, sano y abundante.

Tras dos/cuatro meses de haber dado a luz, nuestros niveles de progesterona caen en picado. Y aquel pelo que había detenido su fase de caída (telógena), se suelta del cuero cabelludo de manera brusca y repentina.

Otros motivos que pueden dar lugar al efluvio telógeno, son: cambios hormonales relacionados con los niveles de estrógenos, problemas de tiroides, estrés o desequilibrios nutricionales por niveles bajos de proteínas, vitamina B12, vitamina D, ácido fólico, hierro o zinc.

 

¿Cómo tratar el efluvio telógeno?

 

Desafortunadamente, no podemos prevenir la caída del pelo durante el postparto ni el efluvio telógeno por causas hormonales, pues es una reacción biológica natural de nuestro organismo.

Lo que sí podemos hacer es mitigar la caída del pelo, usando métodos como:

  • Evitar el uso de enseres que requieran altas temperaturas, pues favorecen que el pelo se quiebre y se caiga.
  • Esquivar tratamientos químicos para la belleza del cabello.
  • Huir de los peinados apretados. Si tenemos que llevar coleta, optemos por artículos donde no se quede el pelo enredado.
  • Usar champús que nutran y revitalicen el cabello.
  • Aplicar masajes al cuero cabelludo cuando nos lavemos la cabeza. Disminuirá nuestro estrés y promoverá la regeneración capilar.
  • Aprovechar la existencia de aceites esenciales que fomenten el crecimiento del pelo.
  • Evaluar la conveniencia de medicamentos tópicos, de venta libre en farmacias, que incentiven la actividad de los folículos pilosos.
  • Cuidar la alimentación. Las dietas postparto pueden conducir a déficits nutricionales que potencien la caída del pelo. Asegurémonos de llevar una dieta equilibrada y rica en vitamina B, vitamina D, omega 3, hierro, zinc, yodo y calcio.
  • Consideremos los beneficios de añadir complementos vitamínicos a nuestra dieta diaria (partiendo de los déficits nutricionales que experimentemos).
  • Huyamos del estrés.
  • Practiquemos ejercicio físico regular.

Los aceites esenciales, implican echar mano de la fitoterapia para recuperar la vitalidad de nuestro pelo.

Existen varias plantas medicinales que pueden ayudarnos en el tratamiento contra el efluvio telógeno.

Pero no podremos utilizarlas en caso de alergia, piel sensible, dermatitis o psoriasis.

Y no olvidemos que el uso de plantas medicinales con fines terapéuticos debe ser supervisado por un profesional sanitario.

Consulta al farmacéutico sobre el tratamiento más conveniente a tu caso particular y cómo llevarlo a cabo de forma adecuada.

  • Cola de caballo: el silicio presente en la cola de caballo proporcionará hidratación, elasticidad y fuerza a nuestro cabello.
  • Ginkgo biloba: las propiedades del ginkgo biloba estimulan el flujo sanguíneo, ayudando a los folículos pilosos a recibir nutrientes y oxígeno, y favoreciendo el crecimiento del pelo.
  • Romero: las cualidades del romero permiten la dilatación de los vasos sanguíneos y, consecuentemente, la irrigación de los folículos pilosos, favoreciendo la nutrición y el crecimiento del cabello.

Si, tras poner en práctica estas medidas, los resultados no son los esperados, hablemos con el médico sobre la posibilidad de recurrir a tratamientos capilares que fortalezcan nuestro cabello, como: mesoterapia capilar, plasma rico en plaquetas o láser de baja frecuencia.

 

¿Cuándo debo preocuparme?

 

No hay que perder de vista, que el efluvio telógeno no es una alopecia permanente, es una disfunción capilar temporal.

Si la caída del pelo es debida al parto, por regla general se alargará entre cuatro y seis meses.

Ante cualquier otro motivo, podría prolongarse varios años.

Sea cual sea la causa, en un efluvio telógeno la raíz del pelo sigue viva.

Por lo que, aunque los síntomas se alarguen, es un proceso reversible en el que, más tarde o más temprano, recuperaremos el aspecto habitual de nuestro pelo.

 

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