El orégano es una planta de la familia de las Laminaceae, con más de 245 géneros y unas 7900 especies distribuidas por el mundo.

Su uso como planta medicinal podría remontarse al S.XIII a.C, con el objetivo de tratar trastornos gastrointestinales.

Según la farmacopea europea, la especie más utilizada de orégano es el Origanum vulgare (orégano silvestre), de origen mediterráneo y muy presente en Europa y Asia occidental; aunque sus posibilidades culinarias, propiedades medicinales e incluso su composición química, es muy similar en todas sus variantes.

 

Beneficios del orégano para la salud

 

Los beneficios del orégano proceden de sus principios activos y de su composición nutricional. Ambos le otorgan propiedades terapéuticas y organolépticas que la convierten en una de las plantas más valoradas y utilizadas, tanto en fitoterapia como en gastronomía.

Entre los principios activos de los que dispone, destacamos: aceite esencial (con carvacrol y terpenos), flavonoides, ácido romanírico, estaquiosa y sustancias tánicas.

Mayoritariamente, el aceite esencial de orégano proviene de sus flores, aunque las hojas también producen pequeñas cantidades.

En su composición nutricional, cada 100 gramos de orégano contiene cantidades representativas de calcio, potasio, magnesio, hierro o sodio, así como vitaminas A, B y E, principalmente.

Los beneficios del orégano, incluyen ser:

  • Antiespasmódico: para calmar espasmos o convulsiones.
  • Antioxidante: pudiendo reducir la oxidación de las proteínas LDL y con un alto índice TAC (capacidad antioxidante total).
  • Antimicrobiano, antibiótico y antiséptico: para combatir microbios y bacterias, siendo útil contra la candidiasis, la dermatitis, el acné y como antiséptico bucal.
  • Antiinflamatorio y analgésico: siendo útil para dolores musculares, tortícolis, lumbago, reuma, artritis, migraña, dolor de muelas o síndrome premenstrual.
  • Antidiabético: favoreciendo la inhibición de la enzima aldosa reductasa.
  • Digestivo y carminativo: favoreciendo la digestión, reduciendo la inapetencia y fomentando la expulsión de gases.
  • Expectorante y antitusivo: para la bronquitis, la laringitis, la tos no productiva, la tos ferina y el resfriado común.
  • Estimulante: en casos de fatiga o astenia.
  • Contra la retención urinaria.
  • Para tratar edemas.

 

Productos elaborados con orégano

 

La polivalencia del orégano hace posible su uso como planta medicinal, complemento gastronómico o para elaborar productos de cosmética y belleza.

Sus preparados se venden en distintos formatos:

  • Droga pulverizada.
  • Infusión.
  • Extracto fluido.
  • Extracto seco.
  • Tintura.

Pudiendo adquirirse orégano de forma aislada o bien incluido múltiples productos de venta libre en farmacias.

En cosmética lo encontraremos en cremas y ungüentos para tratar el acné, las verrugas o la psoriasis. Y en productos anticaspa, para eliminar grasa capilar o para fortalecer el cuero cabelludo.

En formato seco y en tintura, suele venir en forma de té, infusión o planta seca, para aliviar las vías respiratorias y como antiinflamatorio.

Su aceite esencial tiene múltiples propiedades terapéuticas anteriormente expuestas, pudiendo presentarse como producto de aromaterapia, en cápsulas o en extracto fluido.

 

Contraindicaciones del orégano como planta medicinal

 

Aunque el orégano no suele tener efectos adversos, si padecemos alergia a cualquier planta del género de las laminaceae es mejor no consumirlo, pues es altamente alergénico.

Sus aceites esenciales pueden provocar dificultades respiratorias, problemas cardíacos, efectos estupefacientes o quemaduras en la piel, usado inadecuadamente.

También está contraindicado en niños y en mujeres embarazadas, o en período de lactancia.

La mejor alternativa para aprovechar las propiedades terapéuticas del orégano, es preguntar al farmacéutico por el formato de orégano más apropiado a nuestra dolencia, la forma de consumirlo y la manera correcta de conservarlo.

Recordemos que el uso de plantas medicinales con fines terapéuticos es un proceso de medicación, y debe ser supervisado siempre por un profesional sanitario; un médico o un experto en fitoterapia y farmacognosia.

 

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